sábado, 1 de octubre de 2005

Periodismo sin Libertad

Artículo de Macarena López Salido

“No hay caminos para la libertad. La libertad es el camino”. Con esta célebre frase de Gandhi acababa su exposición uno de los periodistas que cedieron sus palabras en las Jornadas de Periodismo sin Libertad celebradas en Estepona los días 28 y 29 de este mes. Profesionales como Luis Méndez Asencio, periodista del Grupo Reforma de México, Gorka Landáburu, periodista en el País Vasco o Carmen Gurruchaga, periodista y escritora, entre otros han participado en el ciclo de conferencias, que ilustraron con excelente brillantez la realidad socio-política de España, y más concretamente del País Vasco.
Méndez Asencio, español pero residente durante quince años de su vida en territorio mexicano, narró a modo de novela los límites impuestos a los periodistas de México, que no pueden escribir lo que quieran, y en muchos casos omiten su firma para evitar represalias. Los datos, así mismo, se encargaron de demostrar la triste realidad de la labor periodística en países latinoamericanos, donde los grupos de narcotraficantes y las bandas terroristas se ensañan con los periodistas, habiéndose contabilizado en los últimos años más de trescientos asesinados de la profesión.
Y nuestro país, ¿cuáles son los límites a la libertad de prensa? Gorka Landáburu, Carlos Totorika, alcalde de Ermua, Carlos Urquijo, ex delegado del Gobierno en el País Vasco, y Carmen Gurruchaga, se centraron en cuáles son los extremos a los que un periodista en España no puede llegar, y en muchos casos, ni tan siquiera no puede rozar. ETA, y las últimas noticias que están apareciendo en los medios acerca de una posible tregua o cese de las armas, así como el tema de la negociación con la banda, fue el eje sobre el que giraron las charlas. España, si bien goza de libertad de expresión y de información, tiene defectos más que importantes en lo que es la realidad, estando a miles de años luz el intento por hacer práctica la teoría que sustenta la Constitución Española: derecho a informar y a ser informados, sin ningún tipo de límites. Los filtros por los que pasa la información son enormes, filtros establecidos por las propias empresas informativas, que dependiendo de quien se encuentre en el poder serán de uno o de otro bando. Pero no son las barreras empresariales las más importantes en la limitación del periodista. Hay cierta clase de filtros que son difíciles de rebasar, y son los que siembran el miedo y la amenaza, los que provienen del entorno de ETA, que han obligado a más de uno y a más de dos a abandonar el País Vasco, y otros a abandonar su profesión. Muchos de los que han pasado esos límites ejercen el Periodismo, teniendo que pagar un precio bastante alto: entrar en las listas negras del terrorismo en nuestro país y vivir las 24 horas del día con protección. Otros ya han pagado el precio de la libertad, y por haber ejercido un derecho que nos corresponde a todos han sido asesinados.
La libertad se gana en el día a día, pero como apuntaron varios de los ponentes, es esencial el valor y las ganas para no dejarse vencer por esos que no quieren escuchar las verdades, la verdad de decirles asesinos, de llamarles por su nombre. Y es que las verdades duelen, y a veces causar dolor a un colectivo puede costar muy caro, puede costar la vida.
El presente es lo que vale, la libertad de la que gozamos es algo construido en el pasado, y el esfuerzo de las nuevas generaciones hará un futuro, donde los filtros a la información no van a ser vencidos, pero podrán ser debilitados. El propio debilitamiento se ha confiado, no solo a periodistas, si no también a la sociedad, que es tristemente conformista, que cualquier información le vale, y que, por consiguiente, no es exigente con lo que recibe.

Macarena López Salido, alumna que participó en las Jornadas de Periodismo sin Libertad, nos ha enviado este artículo suyo publicado en el diario digital www.diariosigloxxi.com. Como pedimos en las jornadas que los alumnos nos enviaran trabajos y artículos, reproducimos íntegro el de Macarena. Ánimo y a participar en esta iniciativa.